¡Buenas días lectores! ¿Qué tal vais? Esta mañana os voy a dar mi opinión sobre uno de los libros
cuya lectura, a mi modo de ver, es imprescindible para cualquier lector. Se
trata de “Cinco horas con Mario” de Miguel Delibes. Recuerdo, hace muchos años,
que leí este tomo como lectura “obligatoria” en el colegio, aunque no sé en qué
curso lo realicé. Lo que sí sé, es que el recuerdo que tuve de este ejemplar
fue algo contradictorio: me gustó mucho, pero su lectura se me hizo bastante
pesada, por lo que le tomé cierta manía.
Años después, curioseando
por redes sociales y por noticias culturales, vi que la Biblioteca Nacional
está llevando a cabo una exposición que conmemora los 50 años de la publicación
de este tomo (Link a la BNE con la información). Como ya me conocéis
bien, la curiosidad me pudo y sobre todo las ganas de ir a esta exposición, así
que decidí leer de nuevo esa obra con energía y perspectivas renovadas.
Creo que todos, o la
mayoría de vosotros, sabréis de qué trata
la obra de Miguel Delibes. Aun así, para quien no lo sepa pongo un
pequeño resumen. Una mujer acaba de perder a su marido y vela en cadáver
durante la noche. Sobre la mesilla hay un libro, la Biblia, que la esposa
hojea. Va leyendo los párrafos subrayados por el hombre que se ha marchado para
siempre y una oleada de recuerdos le viene a la mente, donde comienza un lento
y desordenado monólogo en el que la vida pugna para hacerse real otra vez. Una
vida llena de errores y torpezas, pocas satisfacciones y muchas incomprensiones
¿Ha conocido alguna vez Carmen a Mario? Y ¿Mario a Carmen?
