Siempre que empiezo una entrada, suelo
contaros una historia, más o menos rocambolesca de cómo o porqué terminé leyendo
ese libro en cuestión ¡Con “La luz que no puedes ver”, no iba a ser menos,
queridos lectores!
Desde hacía bastante tiempo, marzo
aproximadamente, iba detrás de este tomo. Curiosamente, 7 meses después, en un
ataque de impaciencia pregunté en la biblioteca de mi barrio si tenían este
volumen disponible o iban a pedirlo, pero no se sabía mucho sobre él… Hasta que
semanas más tarde, el primer día del taller de lectura, cuál fue mi sorpresa
cuando vi al profesor entrar por la puerta con él ¡Me quedé boquiabierta! ¡Por
fin iba a leerlo!
