Hace más de un año, durante el verano pasado, mi hermano
trajo varios libros de la biblioteca. Como no sabía qué leer, cotilleé los
tomos que tenía y vi una portada que me llamó la atención: un coche de finales
del siglo XIX de fondo, con un gran círculo de color rojo destacando sobre él. “El
círculo carmesí” se titulaba, escrito por uno de los grandes de la novela
policiaca: Edgar Wallace.
Empecé a leerlo y no pude parar. Es un librito muy sencillo,
con una historia que engancha desde el principio. Me gustó porque su narración
es fluida, directa, con un lenguaje claro, compuesto por capítulos cortos que
hace que se lea con mayor rapidez y no quieras parar hasta la resolución del
caso.
